Se define a si mismo, como uno de los pocos fotógrafos vocacionales que conoce, pues se inició en la fotografía con apenas 11 años. A los 13 se compra su primera cámara réflex y hasta ahora, no ha parado.
 
A los 17, decide hacer de su afición, su profesión y se desplaza a Barcelona, donde ingresa en el Instituto de Estudios Fotográficos de Cataluña, acabada la formación académica, trabaja primero como asistente y como fotógrafo después, en estudios de la ciudad, siempre dedicado a la fotografía publicitaria. Al cabo de unos años, el campo de su Asturias natal, puede más que las calles de Barcelona y regresa para instalar su propio estudio. Sin perder nunca el contacto con las fuentes donde se formó como fotógrafo… Viaja habitualmente a Barcelona y Madrid, para asistir a talleres, cursos, seminarios, conferencias y en resumen a cualquier actividad que le permita seguir creciendo como profesional.
 

“A veces, me sorprendo a mi mismo mirando a través de la cámara y pienso (como dice mi buen amigo Carlos Yebra) que no he hecho otra cosa en mi vida.”